Esta soy yo

Cuando hace quince años me planteé estudiar magisterio, nunca pensé que todo acabaría así.

Perdón, no me presenté.

Mi nombre es Paola Bermudo y esta es la historia de mi sueño.

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Como decía hace quince años decidí hacer la maleta e irme a Madrid a estudiar Magisterio. Con muchas ganas y una gran ayuda de mis padres me encontré en la Capital (¿he dicho que soy de Málaga?), planteando cual sería mi universidad perfecta.

La encontré, la escuela universitaria La Salle, me abrió los ojos a otro mundo, una forma de educación que ni aparecía en mi mente por ese entonces.

Quizás como nos pasa a la mayoría, al pensar en ser maestra y decantarme por los más pequeñines, empecé a recordar las cosas que había vivido. Y tengo que admitir, que no fue muy alentador. Pero, al llegar a mi primera clase, todo cambió.
Empecé a darme cuenta de la importancia que tenía dejar un poco de lado los apuntes y libros, y pensar más en lo que yo haría, cómo me gustaría ser en un aula, qué puede motivar a los niños y si era capaz de conseguirlo.

Tras cinco años de estudio, una diplomatura en magisterio, una licenciatura en Psicopedagogía y un master en Atención temprana, al fin, llegó mi momento.

Y si, otra vez con una mochila cargada de ilusiones, me adentré en el mundo laboral, y me lleve la primera torta. ¡Perfecto! si empiezo así solo puede ir a mejor, pensé. Miento, me sentí fatal, desmotivada y pensando si todo lo que yo había visto solo podría darse fuera de España, si aquí las nuevas metodologías eran imposibles de imaginar.

Tuve la suerte de encontrar a grandes personas en este camino y gracias a ello ir hasta el sitio perfecto para mí. Al final, encontré la escuela que yo buscaba. Esa donde la educación 0-3 era un motivo de orgullo y dónde se buscaba la mejor manera de hacerlo todo, y sobre todo, dónde el niño era el mayor protagonista.

El trabajo por proyectos me llevo a otra dimensión en la educación, en la que me encantaba estar implicada. En este centro aprendí nuevamente de grandes profesionales de la educación. Aprende siempre de tus mayores, me había dicho mi madre más de una vez.

Y esto hice.

En esta escuela durante 6 años tuve la suerte de estar en el equipo directivo, y por lo tanto tener de primera mano la oportunidad de hacer los proyectos que se iban a realizar en el aula, de organizar al equipo y trabajar de manera directa con los niños.

Después de mucho esfuerzo, llegó un día muy especial, ese que siempre recuerdas en tu carrera. Nos otorgaron el premio nacional Crearte, por uno de los proyectos que realizamos en la escuela.

Poco después de esto, me di cuenta que era momento de regresar a mi tierra y si podía llevar todos lo guardado en mi mochila a otras escuelas.

Al llegar a Málaga, tuve la suerte de encontrarme con la puesta en marcha de un proyecto maravilloso llamado Con C de Cariño. Esta escuela tenía próxima su apertura y querían cambiar, romper las reglas establecidas en las guarderías y demostrar que la enseñanza 0-3 podía dar más.

Así que, junto a ellas trazamos las directrices para que esta escuela llevase su nombre al extremo, y su cariño se demostrara en cada una de sus aulas. Cinco años después, son unas de las escuelas más punteras y de referencia tanto en su ciudad como en toda la provincia.

¿Y, si esto ha sido posible con una escuela, porque no transmitirlo a todas las que estén interesadas?

Y así, nació mi sueño.

Formar a educadores, maestros y centros educativos, en metodología por proyectos adaptada a escuelas infantiles. Acompañar en este proceso de cambio que a veces, resulta tan complejo por la falta de información y por la poca importancia que se da a esta etapa educativa.

Y aquí me encuentro, trabajando codo con codo con escuelas de Málaga, Sevilla, Almería, Granada y Córdoba, y con muchos educadores, que recién salidos de sus carreras buscan eso que yo encontré.

Pies de mamut es mi sueño,

¿cuál es el tuyo?

 

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